Skip to content

En este Segundo Domingo de Pascua – Domingo de Divina Misericordia, los maristas los invitan a reflexionar sobre dos de las siguientes citas del Papa Francisco:

La misericordia no puede llegar a ser un mero paréntesis en la vida de la Iglesia; constituye su propia existencia, a través de la cual las profundas verdades del Evangelio se manifiestan y son tangibles. Todo se revela con misericordia; todo se resuelve en el amor misericordioso del Padre.” (- Papa Francisco, Misericordia et misera, 20 de noviembre de 2016)

y

Recordándonos las palabras de Jesús a Santa Faustina: “‘Yo soy amor y misericordia misma; no hay miseria humana que pueda estar a la altura de mi misericordia’ (Diario, 14 de septiembre de 1937). En un tiempo, la Santa, con satisfacción, le dijo a Jesús que ella le había ofrecido toda su vida y todo lo que tenía. Pero la respuesta de Jesús la sorprendió: ‘No me has ofrecido que la cosa es verdaderamente tuya’. ¿Qué había guardado esa santa monja para sí misma? Jesús le dijo con bondad: ‘Hija mía, dame tus defectos’ (10 de octubre de 1937). Nosotros también podemos preguntarnos: ‘¿He dado mis defectos al Señor? ¿He dejado que me vea caer para que pueda levantarme? ¿O hay algo que aún guardo dentro de mí? Un pecado, un arrepentimiento del pasado, una herida que tengo dentro, un rencor contra alguien, una idea sobre una persona en particular… El Señor espera a que le ofrezcamos nuestros defectos para que pueda ayudarnos a experimentar su misericordia”. (- Papa Francisco, Homilía, Santa Misa en la Fiesta de la Divina Misericordia, 19 de abril de 2020

Los maristas hacen la obra de María en este mundo; participar en su reino de misericordia siendo instrumentos de misericordia.