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DIA SIETE: ESPIRITUALIDAD DE LA CONEXIÓN

La Palabra de Dios: Rom 8:18-23
“18 Porque considero que los sufrimientos de este tiempo presente no valen la pena compararlos con la gloria que debe revelarnos. 19 Porque la creación espera anhelando la revelación de los hijos de Dios. 20 Porque la creación fue sometida a la inutilidad, no voluntariamente, sino por aquel que la sometió, con la esperanza 21 de que la creación misma será liberada de su esclavitud a la corrupción y obtendrá la libertad de la gloria de los hijos de Dios. 22 Porque sabemos que toda la creación ha estado gimiendo juntos en los dolores del parto hasta ahora. 23 Y no sólo la creación, sino nosotros mismos, que tenemos los primeros frutos del Espíritu, gemimos interiormente mientras esperamos ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo.”

Laudato Si’, 70.83
“Estas antiguas historias, llenas de simbolismo, dan testimonio de una convicción que hoy compartimos, de que todo está conectado interiormente, y que el cuidado genuino de nuestras propias vidas y nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás.” “El destino final del universo está en la plenitud de Dios, que ya ha sido alcanzada por Cristo resucitado, la medida de la madurez de todas las cosas. Aquí podemos añadir otro argumento para rechazar toda dominación tiránica e irresponsable de los seres humanos sobre otras criaturas. El propósito final de otras criaturas no se encuentra en nosotros. Más bien, todas las criaturas avanzan con nosotros y a través de nosotros hacia un punto común de llegada, que es Dios, en esa plenitud trascendente donde Cristo resucitado abraza e ilumina todas las cosas. Los seres humanos, dotados de inteligencia y amor, y atraídos por la plenitud de Cristo, están llamados a guiar a todas las criaturas de vuelta a su Creador.”

Meditación
Jesús insiste en que el mal viene del interior del ser humano, no de las cosas. El evangelio de Juan comienza indicando que, en el ser de Jesucristo, el misterio de Dios se introduce en la historia, no sólo de la humanidad, sino de toda la creación. Dios se inserta en el cosmos creado, sufriendo su mismo destino. Esta introducción de Dios en su obra no sólo reafirma el valor positivo que Dios da a la creación, sino que también incluye su compromiso con su destino.
Los efectos de la resurrección de Cristo determinan una configuración renovada del cosmos y del ser humano. Todo lo que se crea ahora experimenta esa novedad del ser, aunque esperando su despliegue final con el “nuevo cielo y tierra”. De la fe, la nueva creación no consiste en una mera restauración del equilibrio ecológico. Esta nueva reconfiguración cósmica se extiende en la historia a través del Espíritu Santo.
La nueva creación tiene lugar en una tensión entre lo definitivo que viene (el nuevo hombre que nace) y el pasado que se está quedando atrás (el anciano que muere). En este proceso toda la creación participa anhelando. De alguna manera, este tiempo presente en el que los cristianos viven hoy es de la fe, el tiempo de transformación por la conversión a nuevas realidades por parte de la humanidad y de todo el cosmos. En ese tiempo, podemos ver el despertar ecológico (y toda actividad ecológica que lo acompaña) como una forma de expresar concretamente nuestra fe confiada a la Resurrección.

Oración silenciosa

Acción: ¿Cómo permitimos que el Espíritu Santo participe en nuestra vida?