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Como los escogidos de Dios, santos y amados, se acomodan con compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia. (Colosenses 3:12)

Hoy nuestra mirada a la Sagrada Familia nos permite también ser atraídos a la sencillez de la vida que llevaron en Nazaret. Es un ejemplo que hace a nuestra familia un gran bien, ayudándoles cada vez más a convertirse en comunidades de amor y reconciliación, en las que se experimenta ternura, ayuda mutua y perdón mutuo. Recordemos las tres frases clave para vivir en paz y gozo en la familia: “”puedo”, “gracias” y “lo siento”. En nuestra familia, cuando no somos intrusivos y pedimos, “puedo”; en nuestra familia cuando no somos egoístas y aprendemos a decir, “gracias”; y cuando en una familia uno se da cuenta de que ha hecho algo malo y sabe decir, “lo siento” – entonces en esa familia hay paz y alegría.

Angelus, 29 de diciembre de 2013

Reflexión de la Sagrada Familia a través de los ojos de un artista

Oración

¿Quién es el bebé de una hora o dos de edad buscado por pastores muy alejados de su redil, perdido en el mundo aunque más precioso que el oro? Este es Dios con nosotros en Jesús.

¿Quién es la mujer con un niño en el pecho, dando su leche al invitado celestial de la tierra, diciendo a su mente que esté tranquila y en reposo? María, la madre de Jesús.

¿Quién es el hombre que mira a la puerta, dando la bienvenida a extraños, algunos ricos pero la mayoría pobres, buscando el mundo como si de alguna manera inseguro? José, el padre de Jesús.

¿Vendrás conmigo, incluso aunque me sienta tímido, ven a su cuna y ven a su llanto, dale tu guiño o tu “sí” o tu “sí”, da lo que puedas dar a Jesús? Amén.

(Texto: John L. Bell)