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“La Iglesia mariana no conoce las respuestas antes de que se planteen las preguntas. Su camino no está trazado de antemano. Conoce la duda y el malestar, la noche y la soledad. Ese es el precio de la confianza. Ella toma su parte en la conversación, pero no afirma saberlo todo. Ella acepta que debe buscar”.

Stabat Mater
En la cruz su posición de guardia,
Estaba la Madre llorosa llorando,
Cerca de su hijo hasta el final.