Skip to content

Los maristas aceptan el llamado y el desafío de retratar este rostro misericordioso de Dios y de construir una Iglesia que no se perciba en términos de poder, control o competencia, sino más bien en términos de comunidad, compasión, sencillez y, sobre todo, misericordia.

Stabat Mater
Cristo, cuando me llames a partir de aquí,
que tu madre sea mi defensa,
sé tu Cruz mi victoria.